Los celos patológicos

“Nada nos engaña más que nuestro propio juicio”.

Leonardo Da Vinci

Todas las personas que tienen una relación de pareja pueden sentir celos alguna vez, sin embargo, cuando el pensamiento sobre una posible infidelidad se vuelve recurrente, sin poder pensar en otra cosa y genera una continua duda y mucho sufrimiento estamos ante una obsesión y los celos se vuelven patológicos, cada pensamiento genera nuevos pensamientos que producen una angustia cada vez mayor.

Para mitigar la ansiedad que genera la duda y reducir el sufrimiento se suelen llevar a cabo una serie de conductas tales como largos interrogatorios a la pareja sobre su vida presente e incluso sobre su pasado incluido el periodo antes de conocerse, intentando saber todo lo que ha hecho e hizo, también la vigilancia forma parte de ese repertorio, las conductas más típicas suelen ser inspeccionarle el móvil y el correo buscando pistas que confirmen sus sospechas, mirar facturas de compras o restaurantes y todo lo que produzca un ilusorio control lo que lejos de conseguir el objetivo, (reducir la ansiedad y el sufrimiento) produce el efecto paradójico y cada conducta de control genera más dudas, más ansiedad y más sufrimiento.

La pareja sintiéndose cada vez más acosada y con el fin de evitar los interrogatorios, la vigilancia y el control comienza a ocultar lo que hace, a no dejar el móvil o el ordenador a su alcance, o poner claves que dificulten el acceso, lo que a su vez retroalimenta las dudas de la persona celosa.

A veces la pareja acosada renuncia a una parte de su vida para evitar conflictos, esto lejos de solucionar el problema lo que consigue es aumentarlo.

Estos son los principales síntomas que deben llevar a tomar la decisión de solicitar ayuda profesional porque esta patología es tan destructiva, genera tanta inseguridad y baja autoestima en ambos miembros de la pareja que llegan a sufrir tanto que de continuar así están abocados a terminar en separación.

Mª Ángeles Muñoz

Psicóloga