“Cuando la diosa Némesis, para castigar a Narciso por despreciar a Eco, hizo que se enamorara de su imagen reflejada en el río, arrojándose al agua y convirtiéndose en una flor, no podía imaginarse que sólo era el primero de una larga lista que invadiría la tierra. Pero los nuevos narcisos ya no se convierten en una bonita flor, sino en unos auténticos capullos.”

¿Qué es el Trastorno Narcisista de la Personalidad?

Bromas aparte, el Trastorno Narcisista de la Personalidad (NPD) es una de las principales causas de infelicidad especialmente para quienes conviven o se relacionan con ellos. La RAE los define como: Persona que cuida en exceso de su aspecto físico o que tiene un alto concepto se sí misma, mientras que, en psicología clínica, este término se refiere a: Desorden de la personalidad, en el que una persona tiene una gran necesidad de admiración, sentimientos exagerados de la propia importancia, falta de empatía y cuidado con los demás.

Algunos autores atribuyen el origen del NPD a una infancia y adolescencia complicada en la que no se les ha reconocido sus esfuerzos y su valor, como una especie de compensación, mientras que otros piensan que el caso contrario, es decir, un exceso de mimo y sobreprotección puede provocar parecidos efectos.

¿Todos los que padecen Trastorno Narcisista de la Personalidad son hombres?

Aunque no hay estadísticas claras que lo verifiquen, la mayoría de los expertos afirman que alrededor de tres cuartas partes lo son.

Antes de pasar a describirlos, es importante mencionar que existen tres tipos diferenciados que, aunque tienen rasgos en común, tienen también claras diferencias que los identifican. Los últimos estudios (Shedler y Westen et all) han recalificado a las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad en tres grupos:

Narcisista “frágil” o “vulnerable”

Alternan sentimientos de grandiosidad para ocultar otros de gran inferioridad y marginación. Suelen darse una importancia que no tienen, pero son infelices, envidiosos y experimentan baja tolerancia a las críticas, mientras critican a los demás. Temen ser rechazados, se ofenden con facilidad y son fáciles de provocar. Se sienten víctimas, fracasados, tienen ansiedad y se deprimen, siendo éstas la únicas causas por la que podrían acudir a terapia.

Narcisistas “exhibicionistas”, “estrellas” o “grandiosos”

Están en el extremo opuesto de los anteriores, son triunfadores y están orientados a conseguir lo que se proponen. Les gusta, sobre todo, destacar. Son competitivos, elocuentes, enérgicos, buscan y llaman la atención y son sexualmente, seductores y provocativos. Les gusta pertenecer a clubs selectos y se rodean de personas relevantes o famosas, los coches más potentes y los mejores vecinos.

Narcisistas “malignos”, tóxicos” o “perversos narcisistas”

Antes se denominaban también “Narcisistas patológicos” y sin duda, lo son. Su descripción es la siguiente: Tienen también un sentido exagerado de la importancia personal, pero al contrario de los anteriores, no tienen empatía. Se sienten privilegiados y con todos los derechos. Absorben la energía de los que le rodean, pero no para aprovecharla, sino para destruirlos. Anteponen sus necesidades a la de los demás. Buscan el poder para controlar y explotar a las personas de su alrededor sin importarles cómo. Pueden ser manipuladores y maltratadores sin escrúpulos ni remordimientos. No reconocen sus errores y, si aparecen, busca la forma de culpar a otros. No les importa mentir o falsear, si es necesario, para llevar a cabo sus planes. Son hipócritas y dicen lo que les conviene en lugar de lo que piensan. Cuentan con la buena voluntad de los demás para aprovecharse de ellos.

De los tres grupos antes descritos, el primero no es especialmente peligros salvo para sí mismos, el segundo tampoco suele ser nocivo, sin embargo, los que pertenecen al tercer grupo son realmente dañinos para quienes están a su alrededor. Tenerlos como compañeros o jefes puede ser comprometido, pero para su pareja puede llegar a ser un verdadero calvario pues, son expertos en el maltrato psicológico y con facilidad llegan al maltrato físico.

Puede que conozcas a personas con características del primer o segundo grupo, tal vez esto te sirva para identificarlos y cuidarte de ellos, pero, si tienes junto a ti alguien del tercer grupo, no pienses que es un estado transitorio y que serás capaz de cambiarlo. ¡Olvídalo!. Si lo intentas te destruirá. Por ello lo aconsejable es ¡Salir corriendo! Si no tienes fuerzas para hacerlo, te aconsejamos que busques ayuda profesional lo más pronto posible.

“La influencia que la vida de una persona ejerce sobre la de otra es incalculable.”
Ralph Bunche.

M Ángeles Muñoz
Psicóloga

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