“La gratitud es amable, es decir, invita a amar. Tanto para el que la expresa como para el que la recibe, la gratitud abre la puerta a compartir, a reconocer y celebrar el valor de lo vivido y la presencia del otro”.

Alex Rovira

 

El idioma español recoge infinidad de palabras que son por sí mismas hermosas. Algunas emisoras de radio, diarios y páginas de Internet se han preocupado de recopilarlas, mediante encuestas, y a continuación os voy a relacionar algunas de las preferidas por los participantes.

En principio vemos algunas que destacan por su pronunciación, tono o cadencia como: Mandrágora, sempiterno, anonadado, oropéndola, espontáneo, tiquismiquis, melifluo,  sonámbulo…

Después, hay un grupo que destaca por su significado como: Aurora, efímero, armonía, etéreo, escampar, atisbo, esplendor,  alba, melancolía, arrebol, ojalá…

Y por último, por un cierto exotismo como: Serendipia, limerencia,  inmarcesible, procrastinar, acendrado…

Aunque  todas estas palabras son muy hermosas, sin embargo, no aparecen entre ellas algunas que, aunque más sencillas, son muy importantes para las relaciones entre personas y fundamentales en LA VIDA EN PAREJA  que son: GRACIAS y POR FAVOR…

Obviamente tampoco aparecen palabras que podríamos calificar de negativas como: DESDÉN, REPROCHE, CRÍTICA, QUEJA, DESPRECIO…

En los primeros momentos de una relación de pareja, durante la fase de enamoramiento, no es necesario prestar atención a las primeras, porque brotan de nosotros de forma espontánea, pero cuando la relación se asienta y el quehacer  diario se adueña de nuestras  vidas, puede ocurrir que aparezca la rutina y  estas palabras caigan en el olvido y con ellas las ventajas de su utilización, apareciendo el segundo grupo, las negativas, entonces la comunicación deja de ser  fluida y la convivencia se tambalea.

John Gottman es un reputado psicólogo americano con más de cuarenta años de experiencia en relaciones de pareja que afirma que, a través de su “Laboratorio de Parejas”, en apenas unos minutos, podría diagnosticar con un 91 % de aciertos el futuro de una relación. Su estudio se basó en el análisis exhaustivo de más de 700 parejas que durante varias horas se ofrecieron voluntariamente a ello. Los resultados de dicho estudio los ha plasmado en gran parte de su bibliografía siendo su principal obra “Siete reglas de oro para vivir en pareja”. Sus experiencias están basadas en los efectos de la retroalimentación entre las palabras positivas y negativas que generan mensajes de la misma naturaleza. En su conclusión científica establece que la proporción idónea entre los mensajes  positivos de, afecto y cariño y los negativos, de reproche o crítica debe ser de cinco a uno y que por debajo de esas cifras las posibilidades de supervivencia de la pareja disminuyen y aumentan las probabilidades de divorcio.

En términos parecidos se expresa también el célebre escritor norteamericano Martin Seligman que en su ensayo “La vida que florece”(Flourish) resalta la importancia de la actitud y las palabras que se utilizan en la relación que  pueden determinar el futuro de ésta debido a su proyección en la imagen mental. Por ello, afirma que las relaciones en las que predominan los mensajes positivos son más felices y duraderas, mientras que al contrario, es decir los mensajes negativos, terminan por favorecer el desencuentro y la ruptura.

Son muchos más los expertos que mantienen estos  planteamientos y los aplican en sus terapias con extraordinarios resultados.

La aplicación de esta técnica es sencilla, basta con recuperar en nuestra relación las palabras mágicas “Gracias y Por favor” o cualquier otra similar que se nos pueda ocurrir, volviéndolas a utilizar de forma natural tantas veces como sea necesario como al principio de la relación.

Cada día podemos encontrar muchas situaciones en las que agradecer a nuestra pareja sus esfuerzos aunque, a priori, ésta lo entienda como una de sus tareas, se sentirá más incentivada a realizaras si somos capaces de expresarle nuestra gratitud. Cosas tan cotidianas como poner o quitar la mesa, hacer la comida, cuidar a los niños, limpiar la casa o sacar al perro… son más fáciles compartidas, pero cuando esto no sea posible, al menos deberíamos solicitarlas con respeto y agradecerlas.

 Practicar la amabilidad con la persona que comparte nuestra vida y que se esfuerza por hacérnosla más cómoda, forma parte también del método que siguen las parejas inteligentes y en aquellos momentos en los que parece inevitable una discusión, debemos mantener fuera lo que Gottman llama “Los cuatro jinetes de la Apocalipsis” La crítica, el desprecio, la actitud defensiva y la evasión.

Una actitud positiva puede hacer que  parejas que tienen aparentes obstáculos para su relación sean felices, mientras que, cuando esta actitud es negativa aunque tengan el camino libre están destinadas al fracaso.

Ha llegado el momento de analizar nuestra relación y ver si hemos practicado, tal vez de forma intuitiva, cuanto afirmamos y si no ha sido así, podría ser el momento de comenzar a hacerlo y entonces, en poco tiempo, descubriremos como con  “El Poder mágico de las palabras” podemos cambiar nuestra vida.

“Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de decir, pero sus ecos son realmente infinitos” 

                                                                                                                                            Madre Teresa

Mª Ángeles Muñoz Roldán

Psicóloga