“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.

Viktor Frankl

 

 

Cuando alguien sufre un fuerte impacto a nivel físico o psíquico, que parece abrir una brecha profunda podríamos decir que ha sufrido un trauma. Los sucesos que generan el trauma, no son previsibles ni pueden ser evitados, con ellos se pierde la seguridad, aumenta la vulnerabilidad y pensamientos catastróficos se hacen presentes y se establece un antes y un después.

Estos sentimientos aparecen en casos de ataques terroristas, catástrofes naturales, accidentes, pérdida inesperada de un ser querido, maltrato físico o psicológico, guerras, etc… Pueden ocurrir en un segundo o mantenerse a lo largo de mucho tiempo, pero todas las personas que han sido víctimas de experiencias extremadamente dolorosas son conscientes de que ya no son y nunca volverán a ser los mismos.

Sin embargo, lo anterior no siempre tiene consecuencias negativas, muchas personas que han vivido una situación traumática han conseguido superarla, desarrollando sus recursos de forma que su vida se ha visto reforzada.

La foto que acompaña a este artículo muestra a una planta que es capaz de sobrevivir a los incendios más devastadores, sus semillas quedan enterradas entre las cenizas y cuando ésta parece más yerma que nunca la jara empieza a brotar y a repoblar la zona. Es un ejemplo que nos da la naturaleza de Resiliencia.

La RESILIENCIA es un término que proviene de la física y hace referencia a la habilidad que tienen algunos materiales para superar la presión, la tensión, los impactos, las altas temperaturas y que hace que puedan después recuperar su forma original.

El concepto resiliencia ha sido utilizado en otros ámbitos incluyendo el de la psicología donde sirve para indicar la capacidad humana de reaccionar a sucesos traumáticos e incluso de salir fortalecido de los mismos. Implica la resistencia ante una situación adversa y la capacidad de restablecer la vida positivamente pese a las circunstancias difíciles vividas. Está ligada a la autoestima y a factores familiares, sociales y culturales.

La Asociación Americana de Psicología (APA) ofrece 10 recomendaciones para construir la resiliencia:

  • Establecer relaciones
  • Evitar ver las crisis como obstáculos insuperables
  • Aceptar que el cambio forma parte de la vida
  • Moverse hacia las propias metas
  • Llevar a cabo acciones decisivas
  • Buscar oportunidades para descubrirse a sí mismo
  • Cultivar una visión positiva de sí mismo
  • Mantener las cosas en perspectiva
  • Nunca perder la esperanza
  • Cuidar de sí mismo.

Estas recomendaciones que son altamente efectivas aunque están latentes en todos nosotros no siempre tendremos la capacidad de recurrir a ellas porque cuando pasamos por un acontecimiento traumático nos quedamos tan paralizados que no podemos sacar nuestros propios recursos para afrontar correctamente la situación o sus efectos, por ello, obtener ayuda profesional en un momento difícil puede ser crucial.

Mª Ángeles Muñoz

Psicóloga