“Quiéreme cuando menos lo merezca, será cuando más lo necesite”
” El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” Robert L. Stevenson.

El trastorno de déficit de atención TDA con o sin hiperactividad, suele iniciarse en la infancia, se caracteriza por la dificultad para centrar la atención y realizar conductas planificadas. En algunos casos viene acompañado de hiperactividad e impulsividad.

El modelo de familia de nuestra sociedad actual y sobre todo en un medio urbano, está caracterizado por la rapidez y el estrés. Es frecuente ver a las madres a las puertas de los colegios esperando a sus hijos con la merienda lista para que se la coman y “rapidito”, mientras se desplazan hacia sus clases complementarias.

La vida de nuestros niños nada tiene que envidiar a la de los adultos, su jornada es larga y llena de responsabilidades, sin casi tiempo para jugar. A los niños con TDA este ritmo de vida les agrava su estado y les hace difícil manejar su condición.

Su comportamiento en el ámbito escolar no suele ser entendido por sus compañeros y profesores. Suelen ser castigados y regañados con frecuencia tanto en el colegio como en casa y lo peor es que ellos no suelen entender por qué.

La mejor forma de tratar a estos niños debe de provenir desde diferentes ámbitos:

Ayuda profesional.- Con terapia psicológica pueden adquirir herramientas para autocontrolarse, planificar y organizarse y así poder conseguir mejores resultados. En esta terapia es importante que se involucren los padres pues ellos son los mejores coterapeutas.

Colaboración de los padres.- En casa se deben seguir unas normas y unas pautas a la hora de tratarlos, poniendo horarios, hablándoles despacio y en voz baja, cerciorándose de que han entendido las peticiones y por supuesto predicar con el ejemplo. Llevar una vida ordenada es cosa de todos, establecer ritmos y horas de comidas para compartir, cuidando los alimentos evitando excitantes y ciertos conservantes, así como el exceso de dulces, no agobiándolos con excesivas responsabilidades y respetando su tiempo de ocio, que es muy necesario.

Colaboración de los profesores.- En el colegio por parte de los profesores sepodrían llevar a cabo conductas en las que todos ganen, negociando, proponiendo metas sencillas y cortas que les permitan alcanzarlas. Recordar premiar y reforzar la conducta positiva suele ser más eficaz que los castigos.

Ser conscientes de las necesidades de estos niños y brindarles el apoyo necesario permitirá que tengan una vida en la adolescencia y cuando sean adultos mucho más adaptada y equilibrada y por tanto mucho más feliz. La mejor manera de avanzar es ir despacio, como decía Fernando VII: “Vísteme despacio, que tengo prisa”.

Mª Ángeles Muñoz
Psicóloga