“Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.”
Benjamín Franklin

¿Quién no tiene algún secreto?

Un secreto es aquella información que guardamos en nuestro interior, aquello que no decimos a nadie.
Los secretos pueden calificarse en función de la cercanía: Desde los que nos atañen a nosotros mismos, a nuestra familia o amigos, hasta a personas ajenas… o en función de su gravedad: Desde un crimen o algún otro delito grave a infidelidades de cualquier tipo, pequeñas manías, o un simple cotilleo. Dependiendo de esto, en algunos casos podemos guardarlos como una tumba, mientras que en otros podemos pensar que sería del todo inaceptable no contarlo.

 

¿Cómo pueden afectar los secretos a nuestra salud psicológica?

En la mayoría de las ocasiones contar un secreto es peor que guardarlo, sin embargo, al guardarlo, nuevamente tenemos que referirnos a su gravedad y cuánto nos afectan, los secretos en general suponen una responsabilidad y como tal, una carga. Algunos requieren tanta energía, que hacen que nos cueste centrarnos en otras cosas pues sencillamente no podemos evitar pensar en ellos, pudiendo incluso llegar a convertirse en una obsesión. Así, sencillos trabajos intelectuales, se convierten en tareas imposibles debido a la falta de concentración, lo que puede conllevar a padecer estrés que sostenido en el tiempo repercute directamente en nuestro cuerpo, pudiendo generarnos entre otros: insomnio, irritabilidad, angustia, ansiedad, tensión muscular, dolor de cabeza e incluso depresión.

¿Qué podemos hacer para sobrellevar un secreto?

El secreto busca una puerta de salida, un escape. En un pasado cercano la labor del confesor fue muy valiosa como ayuda para liberar el peso de los secretos, ahora es el psicólogo quien ha recogido el testigo. Para mi, una de las técnicas más efectivas utilizadas en la terapia es “La Escritura” que siempre es terapéutica, una herramienta de la que todos disponemos y a menudo infravaloramos. A través de ella conseguimos un efecto de vaciado que permite que nuestra mente descanse.
La técnica consiste en poner nuestros pensamientos y sentimientos en papel, tantas veces como sea necesario, sacar esas emociones intensas que tanto nos pueden angustiar.

Cuándo debemos escribir?

Esta escritura podemos utilizarla especialmente en aquellos momentos de mayor ansiedad y, sobre todo, antes de irnos a la cama para así descansar mejor. No debemos olvidar que, en este caso, es una escritura para romper y tirar porque de lo contrario, si la releyéramos, volveríamos a conectar con las emociones que queríamos dejar partir,.
La escritura nos permite tomar distancia y ser más objetivos y también nos ayuda a darnos cuenta de si necesitamos la ayuda de un psicólogo para poder canalizar esos sentimientos.

“Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro,
pero normalmente el otro no la olvida.”
Friedrich Nietzsche

M Ángeles Muñoz
Psicóloga

Recientemente se ha publicado una investigación sobre los secretos que ha confirmado lo que ya sabemos sobre cuán difícil es mantener un secreto y sus consecuencias. En su edición del mes de agosto  la Revista Quo  ha publicado un artículo al respecto en el que contaron con nuestra colaboración.  Aquí podéis leerlo.