Aprendemos a comportarnos en función de las consecuencias que obtenemos.
Los acontecimientos que siguen inmediatamente a una acción del niño deciden la mayor o menor posibilidad de que esa acción se repita en el futuro. Si un niño llora ante una tienda para conseguir un regalo y lo obtiene porque su madre se lo compra para que se calle, ese niño probablemente llorará cada vez para conseguirlo, el niño aprende: “Si lloro obtengo el regalo”.
Siempre que obtengo algo bueno o gratificante después de una conducta es más probable que la conducta se repita. Si nos premian por lo bien que hemos hecho un trabajo, repetimos. De igual manera actúan los niños, aunque suelen necesitar recompensas más inmediatas.
Si le damos al niño algo que le gusta tras hacer la cama, seguramente lo volverá a hacer.
Si le damos algo que le gusta tras discutir con él, también será más probable que discuta.
“LAS BUENAS CONDUCTAS Y LAS QUE SON INDESEABLES SE RIGEN POR LOS MISMOS PRINCIPIOS DEL APRENDIZAJE”
Siempre que desaparece algo malo inmediatamente después de una conducta, es más probable que la conducta se repita. Si cada vez que me tomo una aspirina se me quita el dolor de cabeza, es probable que en el futuro me vuelta a tomar la pastilla.
Si el niño llama a su madre cada vez que tiene miedo y ella se queda a dormir con él, es probable que vuelva a hacerlo.

EL PREMIO. EL REFUERZO. LA RECOMPENSA.
Un comportamiento es reforzado o estimulado si lo que ocurre como resultado es satisfactorio. Es el refuerzo lo que induce al niño a seguir haciendo lo que ha aprendido.
Las recompensas pueden ser tangibles como: dinero, tebeos, juguetes, puntos, estrellas, también pueden ser actividades como: mirar la tele, jugar al ordenador, oír cuentos, salir al parque e incluso sociales como: elogios, atención, afecto, sonrisa.
A veces recompensamos una conducta indeseable y otras veces no, un ejemplo podría ser cuando unas veces regañamos al niño cuando dice palabrotas y otras veces no lo hacemos. Esto es la manera más potente de que una conducta que queremos eliminar se mantenga. Es lo que ocurre con las máquinas tragaperras: las recompensas son fortuitas, unas veces ganamos y otras no, y sigo intentándolo porque una vez gané.

¿Cómo reforzar?
· Debemos observar al niño para identificar lo que le atrae, lo que le pone contento, lo que le gusta hacer.
· Empezar con refuerzos tangibles, para ir poco a poco sustituyéndolas por los de actividades y los sociales.
· Es conveniente reforzar inmediatamente después de la conducta deseada. Más adelante se pueden ir demorando las recompensas o hacerse más a medio o largo plazo.
· En un principio se deben reforzar todas las emisiones de la conducta deseable, pasado un tiempo ya no será necesario recompensarle con tanta frecuencia y podemos hacerlo de forma intermitente, de cuando en cuando.
· Debemos ponernos de acuerdo con las personas de nuestro entorno para reforzar las mismas conductas.
· Los refuerzos sociales son muy importantes: los guiños, las caricias, la palmadita en la espalda.

Por último, debemos tener cuidado de NO REFORZAR AQUELLAS CONDUCTAS INDESEABLES, fijándonos que no ocurra nada positivo (o desaparezca algo negativo) inmediatamente después de que el niño se porte mal.