Padres sobreprotectores

“Una ayuda no solicitada no sólo no ayuda sino que perjudica”.

D.D. Jackson.

“Padres helicóptero” es un término muy utilizado  en Estados Unidos para definir a los que sobrevuelan constantemente por encima de la vida de sus hijos, lo que siempre hemos llamado “Padres Sobreprotectores”

Sus patrones de interacción son recurrentes y pueden ser los responsables de la aparición de problemas que, como veremos más adelante, se convierten en patológicos cuando se hacen rígidos.

Los Padres con un modelo sobreprotector están transmitiendo a sus hijos la idea de un mundo amenazante y la necesidad de pedir ayuda ante la mínima dificultad. El niño no solo pedirá apoyo para todo sino que dándoselo le estamos diciendo. “Te ayudo porque tu sólo no eres capaz”,Tienes problemas para actuar”, “No puedes manejarte por ti mismo”, “No lo harás bien”…

Reforzar la estima del niño o joven mediante el mensaje cotidiano de que es perfecto y maravilloso en todos los campos, va a generar una autoestima frágil y vacía de significado.

Conductas sobreprotectoras que generan problemas:

Suplir continuamente al niño en las tareas difíciles y decirle lo bueno que es.

Intentar ayudarles constantemente, facilitarles la vida, eliminar sus dificultades por temor a que fracasen: “ te hago los deberes para que no quedes mal; no te preocupes yo me ocupo de todo”. 

 Los hijos cuando se expongan confirmarán su fracaso porque les faltarán recursos al ser constantemente          apoyados por sus padres. La autoestima tiene que ser conquistada no puede ser donada por los demás.

 El lema de la familia hiperprotectora es: “dinos lo que te falta que nosotros te lo daremos”. 

 La modalidad comunicativa principal de este modelo de familia es la “asistencia rápida”, anticiparse a sus necesidades y a sus potenciales dificultades.

En estas familias existe un excesivo control de los hijos y como no pueden estar con ellos las 24 horas del día se adelantan a  posibles dificultades  para lo que interrogan constantemente a sus hijos: “¿dónde has ido?, ¿con quién?, ¿a qué hora ha terminado la película? Y luego ¿qué has hecho?”. 

Las consecuencias que nos encontramos dentro de una familia así son que la madre normalmente se convierte en la esclava de sus caprichos, el padre en el chofer y el hijo se siente omnipotente, no está obligado a rendir cuentas de sus acciones, pide ayuda constantemente y se desamina ante la mínima frustración, reaccionando con agresividad si sus deseos no son satisfechos, cada vez tiene menos responsabilidad. De esta forma, nos solemos encontrar con conejos atemorizados fuera de casa que se convierten en fieras dentro del hogar.

En algunas ocasiones los hijos se rebelan a este modelo familiar y empiezan a mentir a sus padres, son evasivos, no contestan el teléfono cuando salen de casa y hablan muy poco. Cuanto más quieren saber los padres, menos contarán los hijos.

¿Qué podemos hacer para dejar de ser padres helicóptero?

En el ámbito educativo podemos empezar usando una estratagema china: “lanzar el ladrillo para obtener el jade”. Se aplicaría iniciando por parte de los padres pequeños boicots voluntarios en las acciones protectoras, por ejemplo, olvidarte de prepararle la mochila, olvidarte de hacerle las fotocopias tan importantes para su trabajo, olvidarte de dejarles el dinero del almuerzo, cometer pequeños errores pidiendo disculpas seguidamente por tu despiste, para continuar cometiendo pequeños errores sistemáticos.  Ante esto los hijos acaban tomando por tontos a los padres y empiezan a pensar que no pueden contar con ellos como antes, empezando a asumir pequeñas responsabilidades.

Belén Silván Oró

Psicóloga

Aquí os dejamos el vídeo de una entrevista realizada a nuestra psicóloga MªÁngeles Muñoz sobre la temática de los padres helicóptero.