El motor de la motivación

 

“El estudio de la motivación debe ser, en parte, el estudio de los fines, de los deseos o de las necesidades últimas del ser humano”.

 Abraham Maslow

Abraham Maslow, en su obra una teoría sobre la motivación humana, estableció una jerarquía de las necesidades humanas, que son las que guían la motivación. En primer lugar estaban las necesidades fisiológicas para mantener la homeostasis del cuerpo, después las de seguridad y protección, siguiendo con las necesidades sociales, luego las de reconocimiento y por último las de autorrealización.

 Factores internos y externos de la motivación

En los factores internos asumimos la responsabilidad de nuestras decisiones y controlamos nuestras acciones. Sabemos los pasos que nos conducen a nuestra meta y queremos ir hacia ella. Existe motivación interna cuando en el proceso también disfrutamos, sentimos curiosidad por lo que estamos haciendo y con todo ello nos sentimos realizados. En la motivación externa lo que queremos conseguir puede provenir del exterior, no depender directamente de nosotros. Los motivos son básicamente de recompensa y de castigo. Por ejemplo, aprobar un examen puede ser una recompensa y suspenderlo un castigo.

Estos dos factores siempre interactúan pues en definitiva somos nosotros los que elegimos.

La motivación puede además llevar al ser humano a actuar en beneficio de otros seres humanos, es en estos casos donde se desarrolla el concepto de altruismo, por ejemplo, cuando se realizan proyectos de solidaridad.

La motivación depende de los propósitos, metas u objetivos que se tengan, algunos consejos que te pueden ayudar son:

  • Mirar las metas de forma realista, las que en este momento sean alcanzables.
  • Escribir lo que sentimos con respecto a lo que queremos alcanzar.
  • Preparar un plan de acción lo más concreto posible, especificando cada paso a seguir.
  • Es importante que nos preguntemos cómo nos sentiríamos si las consiguiéramos, visualizando el resultado y adelantando la sensación y la satisfacción que vamos a sentir cuando las alcancemos.
  • Establecer un tiempo definido para conseguirlas, evitando así que se diluyan. Se pueden dividir en pequeñas etapas de tal manera que se haga más fácil ir alcanzándolas.
  • Mantenerlas siempre presentes. Hay medios para evitar que los propósitos caigan en el olvido, uno de ellos es la agenda clásica o mejor aún utilizar las ventajas que nos ofrecen las agendas electrónicas de nuestros teléfonos. Otro de los trucos es poner tus metas por escrito mediante posits de tal forma que las veas por todas partes, con ello conseguirás tener tus propósitos siempre a la vista. Cualquiera que sea tu método será válido si consigue que tengas presente tus objetivos.

La motivación es lo que nos genera el impulso a la acción, nos dirige hacia nuestras metas. Realmente cuando sabemos qué queremos y hacia dónde nos dirigimos, la motivación aparece.

Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”.

Paulo Coelho

Mª Ángeles Muñoz

Psicóloga