Cada noche de fin de año encendíamos la chimenea y repartíamos lápices y folios, dos por persona. En uno escribíamos todo lo que queríamos dejar atrás y en el otro los propósitos para el nuevo año y justo antes de las campanadas arrojábamos el primero al fuego para que Vulcano, dios del fuego, los purificara mientras guardábamos el segundo con los propósitos para ponerlos en marcha. Algunos meses después los encontrábamos por azar doblados en el bolsillo interior de una chaqueta o en el fondo de un cajón y comprobábamos lo que podríamos haber hecho y nunca hicimos”.

Que todos tus problemas duren tanto como tus propósitos de año nuevo”

Joey Adams

¿Es un error hacer propósitos que luego no seremos capaces de cumplir? Por supuesto que no, muy al contrario, debemos aprovechar el espíritu renovador del nuevo año para traer a nuestra mente nuevas metas, nuevos propósitos para mejorar nuestra vida, pero para que esto no sólo sea sólo una ilusión tendremos que poner en marcha un plan de acción. Debemos reflexionar acerca de aquellos propósitos que cada año repetimos sin conseguir realizar, analizar las causas y darnos cuenta de si en realidad no se han cumplido porque no nos interesaban lo suficiente o nos ha fallado la puesta en marcha.

La mejor forma de comenzar tal y como solemos hacer es plasmar nuestros propósitos en una lista. Cada cual tiene los suyos, pero los más comunes suelen ser, para potenciar lo positivo (aprender otro idioma, hacer ejercicio, leer más, etc…) o para eliminar aquello que no nos viene bien (ver menos televisión, dejar de fumar, quitarnos esos kilos de más etc…)

Los propósitos están bien, pero ¿Cómo conseguir llevarlos a cabo? Aquí te damos algunos consejos:

CONCRETA: Es importante concretarlos, por ejemplo no basta decir “voy a bajar de peso” sino “voy a bajar 5 kilos” o “voy a hacer ejercicio” sino “voy a montar en bicicleta todos los sábados por la mañana”.

SÉ REALISTA: No debes ser muy ambicioso y pretender llevar a cabo de golpe lo que no has hecho en muchos años realizando muchos propósitos a la vez. Comenzar, tal vez, por uno, es más alcanzable.

VISUALIZA: Es importante que nos preguntemos cómo nos sentiríamos si los consiguiéramos, visualizando el resultado y adelantando la sensación y la satisfacción que vamos a sentir cuando los alcancemos.

QUE SEAN MEDIBLES: Establece un tiempo definido para conseguirlos, evitando así que se diluyan. Puedes dividirlos en pequeñas etapas de tal manera que se te haga más fácil ir alcanzándolas. Por ejemplo, para el caso del idioma: mes de enero buscar una academia; mes de abril ver películas en el idioma elegido; mes de vacaciones: visitar un país donde se hable ese idioma, etc..

INTÉGRALOS EN TU VIDA: Han de tener unos horarios fijos sin que se solapen con otras actividades cotidianas. Es importante respetar esos horarios para fomentar su hábito, sin ceder a las tentaciones que nos vayan surgiendo, Por ejemplo, tener el pensamiento de “Si no lo hago hoy, haré más otro día” no funciona.

MEJOR EN COMPAÑÍA: Si te es posible, realiza tus objetivos en compañía, ya que esto generará un compromiso, una inercia que te ayudará a no ceder a la pereza. Es más fácil estudiar o caminar acompañados.

MANTENLOS SIEMPRE A LA VISTA: Existen infinidad de medios para evitar que los propósitos caigan en el olvido, uno de ellos es la agenda clásica o mejor aún utilizar las ventajas que nos ofrecen las agendas electrónicas de nuestros teléfonos. Otro de los trucos es poner tus metas por escrito mediante post-its de tal forma que las veas por todas partes, con ello conseguirás tener tus propósitos siempre a la vista. Cualquiera que sea tu método será válido si consigue que tengas presente tus objetivos.

No dejes de intentarlo.

Da tu primer paso ahora, no importa que no veas el camino completo sólo da el primer paso y el resto del camino ira apareciendo a medida que avances.

M.Luther King

Mª Ángeles Muñoz

Psicóloga

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