“Lo más importante de la comunicación es oír lo que no se dice”.

Peter F. Drucker

Hay un refrán que dice: “Un gesto vale más que mil palabras”…

El lenguaje NO verbal es la parte más importante de la comunicación. Según algunos estudios supone el 55% de ésta. A través de él confirmamos o negamos nuestras palabras.

En la comunicación no verbal entran en juego las expresiones de nuestro rostro: la forma de mirar, nuestras posturas corporales, los movimientos que efectuamos…
Todo ello aporta congruencia o incongruencia a nuestras palabras y hace que nuestro interlocutor sepa de alguna manera qué tipo de mensaje le estamos enviando, si estoy enfadado, contento, triste…, si lo que digo es verdad o por el contrario no acabo de convencer.

Cada uno de nosotros percibe el mundo de manera única, construyendo la propia realidad. A pesar de recibir una gran cantidad de información que entra por nuestros sentidos, solamente atendemos a una pequeña parte de ésta, limitada no sólo por nuestras características físicas sino también por las características emocionales del momento y de nuestra personalidad. Poseemos una especie de tamiz que hace que nos fijemos en algunas cosas más que en otras y que demos preferencia a alguno de nuestros sentidos.

Con las palabras y con nuestro cuerpo expresamos nuestros pensamientos, nuestras emociones. Ser conscientes y aprender cómo hablamos y cómo es nuestro lenguaje no verbal nos ayudará a mejorar nuestras relaciones en todas las áreas de nuestra vida, dándonos estabilidad y aportándonos felicidad.

“No se puede no comunicar, incluso cuando no hablamos, comunicamos e influenciamos a los demás y los demás no pueden no responder a esta comunicación”.

                                                                                                                                                                                                               Paul Watzlawick

Mª Ängeles Muñoz

Psicóloga