“La hermosura es una tiranía de corta duración”.

Sócrates

Trastorno dismórfico corporal

El Trastorno Dismórfico Corporal, anteriormente conocido como dismorfofobia, es un trastorno relacionado con la preocupación excesiva por la propia imagen corporal. Lo normal es que este trastorno comience en la adolescencia, sin embargo, cada vez más, se presenta a cualquier edad.

Querer poseer un cuerpo perfecto, siempre joven, nos va descomponiendo en pequeñas porciones que deforman la percepción. Mirarse constantemente observando cualquier parte del cuerpo como los ojos, el abdomen, las piernas… intentando mantener la perfección incluso, si es necesario, con cirugía son algunos de sus síntomas. Las personas que sufren de este trastorno están sometidos a la tiranía de la belleza física, desconectan de su cuerpo, dejan de escucharlo, sufriendo de una elevada ansiedad, se sienten culpables y atentan contra su salud con una mala alimentación, medicación u operaciones innecesarias.

Causas del trastorno dismórfico

Algunas de las causas del trastorno dismórfico corporal las podemos encontrar en la falta de autoestima, la propia inseguridad, la autoexigencia… El mundo de hoy  exige alcanzar la perfección en diferentes ámbitos y  también  con el estereotipo de belleza,  tanto en mujeres como en hombres. Es difícil sustraerse a este modelo cuando cada día nos lo muestran en todos los medios de comunicación.

Cuando solamente nos centramos en el cuerpo intentando conseguir ese ideal que nos muestran, nos olvidamos de que somos algo más y dejamos que nuestra personalidad se fragmente, estableciéndose una disociación entre el cuerpo y la mente.

Se puede pensar que “si mejoro mi nariz, si reduzco mis caderas, si consigo tener una cintura más pequeña aunque para ello tenga que renunciar a un par de costillas voy a ser completamente feliz“, sin embargo, cuando se alcanza ese objetivo sigue habiendo  insatisfacción, entonces la atención se dirige hacia  otro defecto a mejorar y luego otro y así una y otra vez y en cada intento  va aumentando la obsesión al igual que el vacío interior.

En ese intento de buscar la belleza ¿acaso no la vamos perdiendo?

La belleza en un ser humano está más allá de su físico. Está en los gestos, los movimientos, la risa, la mirada, la espontaneidad, también las vivencias que vamos teniendo van añadiendo riqueza y matices, en nuestro cuerpo y en nuestra conducta

El cuerpo es un testigo vivo de nuestra vida, en él se marcan nuestras experiencias las buenas y también las malas, como nos acompaña en este viaje está bien cuidarlo, alimentarlo adecuadamente y tener una actividad adecuada.

Se trata de aceptar lo que somos, escuchar a nuestro cuerpo y respetarlo nos ayudará a sentirnos satisfechos con nosotros mismos, encontrando nuestro propio ritmo, el que nos permite fluir con los demás y con la vida.

Acude a un profesional

Puede que esto no sea fácil de conseguir por nosotros mismos, por lo que un profesional de la psicología puede ayudarnos con una terapia adecuada a nuestro caso.

El imparto de la belleza dura apenas cinco minutos. La curiosidad inicial se queda en nada si detrás de esa belleza no sucede nada más”.

Mónica Bellucci

M Ángeles Muñoz

Psicóloga

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!
Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter