“La hermosura es una tiranía de corta duración”.
Sócrates

El mundo de hoy es exigente con el estereotipo de belleza tanto en mujeres como en hombres.

Es difícil sustraerse a este modelo cuando cada día nos lo muestran en todos los medios de comunicación, y al mirarnos en el espejo nos gustaría eliminar todos los defectos que nos separan de ese ideal.

Querer poseer un cuerpo perfecto, siempre joven, nos va descomponiendo en pequeñas porciones que deforman la percepción: Los ojos, el abdomen, las piernas… se intenta mantener la perfección incluso, si es necesario, con cirugía. Las personas que sufren la tiranía de la belleza física desconectan de su cuerpo, dejan de escucharlo, se sienten culpables y atentan contra su salud con una mala alimentación, medicación u operaciones innecesarias.

Cuando solamente nos centramos en el cuerpo intentando conseguir ese ideal que nos muestran, nos olvidamos de que somos algo más y dejamos que nuestra personalidad se fragmente, estableciéndose una disociación entre el cuerpo y la mente.

Se puede pensar que si mejoro mi nariz, si reduzco mis caderas, si consigo más cintura aunque para ello tenga que renunciar a un par de costillas voy a ser completamente feliz, sin embargo cuando se alcanza ese objetivo resulta que el sentimiento no es de satisfacción,entonces aparece otro defecto a mejorar y luego otro y así de forma indefinida y en cada intento va aumentando la obsesión al igual que el vacío interior.

En ese intento de buscar la belleza ¿acaso no la vamos perdiendo?

La belleza en un ser humano está más allá de su físico. Está en los gestos, los movimientos, la risa, la mirada, la espontaneidad, también las vivencias que vamos teniendo van añadiendo riqueza y matices.

El cuerpo es un testigo vivo de nuestra vida, en él se marcan nuestras experiencias las buenas y también las malas, como nos acompaña en este viaje está bien cuidarlo, con la alimentación y actividad adecuada, sentirnos en armonía con él.

Se trata de aceptar lo que somos, escuchar a nuestro cuerpo y respetarlo nos ayudará a sentirnos satisfechos con nosotros mismos, encontrando nuestro propio ritmo, el que nos permite fluir con los demás y con la vida.

Puede que esto no sea fácil de conseguir por nosotros mismos, por lo que un profesional de la psicología puede ayudarnos con una terapia adecuada a nuestro caso.

Hay que recordar lo que decía la canción de la Película de Disney La bella y la bestia: “La belleza está en el interior”.

Mª Ángeles Muñoz
Psicóloga