Actualmente, se considera que la hipnosis está científicamente legitimada como una forma novedosa de método terapéutico. El uso terapéutico de la hipnosis se basa en la capacidad humana natural de ensimismarse y dirigir la atención hacia dentro. Este estado de absorción interna facilita la activación de un potencial mayor y de capacidades latentes que mejoran la salud y promueven la recuperación física y mental.

La Hipnosis Ericksoniana es una experiencia subjetiva natural orientada a conseguir cambios positivos y duraderos. Fue desarrollada por el psiquiatra Dr. Milton H. Erickson (EUA, 1901-1980) quien la incorporó a su original práctica de la psicoterapia. El trabajo terapéutico se basa en estados espontáneos de nuestra mente.

Se trata de una forma flexible de focalizar la atención del paciente en sus propios recursos creativos para la resolución de sus problemas. El cliente no pierde la conciencia ni actúa en contra de su voluntad. No se buscan explicaciones ni interpretar los síntomas, sino promover la motivación de cambio.

A diferencia de la hipnosis tradicional, el terapeuta ericksoniano no utiliza guiones fijos y no precisa dar órdenes directas. Partiendo de la conversación, o usando un lenguaje metafórico y anécdotas, el terapeuta presenta sugestiones y mensajes indirectos. La hipnosis se produce a veces de forma espontánea, sin necesidad de inducir un trance formal.

Los tratamientos con Hipnosis Ericksoniana son breves y consiguen resultados favorables con rapidez. Estudios científicos recientes con neuroimagen reconocen la especificidad de la actividad cerebral en el estado hipnótico. La Clínica Mayo de Nueva York reconoce la eficacia de la hipnosis como coadyuvante en tratamientos médicos. La Hipnosis Ericksoniana se aplica para conseguir beneficios en niños, adolescentes y personas mayores.

Beatriz Suárez Buratti Neuropsicóloga e hipnoterapeuta ericksoniana