Gimnasia mental

“Nada sobre esta tierra puede detener al hombre
que posee la correcta actitud mental
para lograr su meta.”

Thomas Jefferson

Hoy en día cuidar el cuerpo se ha vuelto una prioridad, somos conscientes de que para estar en forma, sentirnos ágiles, atractivos y cuidar nuestra salud, tenemos que alimentarnos bien y hacer ejercicio. Acudir al gimnasio o practicar algún deporte forma parte de nuestra rutina cotidiana… pero y ¿nuestra salud mental?, ¿cuidamos y ejercitamos nuestra mente de forma adecuada y efectiva?.

La mente al igual que el resto del cuerpo requiere ejercicio y cuidados. No utilizarla teniendo una actitud pasiva con poca atención, puede llegar a presentar un déficit cognitivo con falta de nitidez en nuestros pensamientos, reacciones poco ágiles, olvido de cosas o hechos con más frecuencia de la que nos gustaría. Tener una vida ajetreada y con estrés hace que nuestro cansancio no sólo desgasta nuestro físico, también puede hacerlo con nuestra mente, llenándola de problemas y preocupaciones.

Nuestra forma mental, depende en gran medida de la frecuencia con la que ejercitemos nuestra mente al igual que hacemos con nuestro cuerpo. El ejercicio físico y el mental se retroalimentan el uno al otro.

Para entrenar nuestra mente solo necesitamos dedicarle unos minutos al día, podemos hacerlo prácticamente en cualquier lugar y situación. Nuestras mejores herramientas son la imaginación y la atención, con ellas nuestra creatividad aumentará, mejoraremos nuestra memoria y agilidad mental.

La imaginación es una gran capacidad del ser humano, ¿Quién no ha usado su imaginación para darle forma a las nubes?, ¿A quién no se le ha hecho “la boca agua” al imaginar un limón exprimiéndose? Cuando tenemos hambre es fácil imaginar la comida que más nos gusta. Con la imaginación podemos proyectar nuestros sueños y vernos cumpliendo nuestras metas. Al imaginar podemos representar cualquier objeto en nuestra mente, podemos imaginar una flor, observar su color, aspirar su aroma e incluso pincharnos con alguna de sus espinas y por supuesto escuchar nuestra expresión de queja por ello.

Ejercicios tan pequeños como los nombrados pueden ayudarnos a ejercitarla. Solo necesitamos practicar haciendo de ello un juego divertido.

La atención es otra gran herramienta que posee el ser humano, para entrenarla se requiere voluntad ya que es activa y dinámica. Es una actitud de curiosidad por lo que nos rodea. Cuando somos conscientes de lo que hacemos, cuando estamos presentes en el momento actual, estamos usando la atención. Podemos practicarla observando de forma consciente las cosas que hay a nuestro alrededor. Por ejemplo: Cuando caminamos por una calle, darnos cuenta del tipo de comercios u otros establecimientos que hay con objeto de recordarlos cuando nos haga falta. También cuando charlamos con alguien recordar su nombre y prestar atención a lo que nos está diciendo.

Practicar un poco de relajación antes de emprender cualquier actividad intelectual, sacando de nuestra mente las preocupaciones y plasmarlo a través de la escritura, nos ayudará a preparar mejor nuestra mente y mantener esta parte tan importante de nuestro cuerpo en buena forma.

Recordemos…
“Mens sana in corpore sano”.

M Angeles Muñoz
Psicóloga