El pájaro que ha quedado apresado en una zarza empieza a temer, con las alas temblorosas, cualquier zarza que ve.
W. Shakespeare

Cuando se ha sido víctima de un incidente desagradable o se ha sobrevivido a una mala experiencia, o incluso cuando te ha impactado tremendamente una noticia aunque no lo hayas vivido en primera persona, revivir dicha experiencia una y otra vez puede convertirse en una limitación anuladora.

Te persiguen las imágenes, los pensamientos, las sensaciones, los olores, es como si en cada momento del día se proyectara la película de terror y tu fueras el protagonista. Un objeto o una persona similar te lleva a revivir la tragedia, como si estuvieras otra vez allí, y por las noches en muchas ocasiones aparecen pesadillas.
Por lo general la persona trata de borrar lo ocurrido, de eliminar los pensamientos que le hacen sufrir, de evitar situaciones que le recuerdan el evento, pero paradójicamente esta es la mejor manera de alimentarlos, de hacerlos más intensos y frecuentes.

Es común que quien padece un trastorno de estrés postraumático empiece a desarrollar ataques de pánico, fobias diversas y depresión por lo que un tratamiento psicológico temprano es crucial.

A través de técnicas específicas adaptadas a cada uno, atravesaremos el dolor, haremos que ceda, que la herida deje de sangrar y que se convierta en cicatriz.

Belén Silván Oró.

Psicóloga. Terapeuta Breve Estratégica.