“No hay día más perdido que aquel en que no hemos reído”.
Charles Chaplin

Piense… ha sonreído usted hoy? Cuándo fue la última vez que rió a carcajadas?…

Paul Ekman encontró en sus investigaciones que había expresiones que eran universales, entre ellas la risa y que había 18 formas de reír.

La risa es una experiencia placentera y como tal libera endorfinas, neurotransmisores que son opiáceos naturales que, entre otras cosas, ayudan a calmar el dolor y producen bienestar. La risa forma parte a su vez de un estado de ánimo positivo, el optimismo y el buen humor.

Las personas optimistas y con buen sentido del humor,
pueden afrontar mejor las adversidades de la vida, enferman menos debido a que se fortalece su sistema inmunitario, tienen menos depresiones, son más creativas y se relacionan mejor con los demás.

Si bien, es cierto que no todas las personas tienen la misma disposición de ánimo, ser positivo y tener sentido del humor es algo que también se puede entrenar. Por ejemplo: Se hace más llevadero un atasco si nuestra actitud es positiva cantando una canción que nos gusta; es más fácil comunicarnos con los demás si sonreímos, así encontraremos más receptividad que si no lo hacemos y generaremos en nosotros mismos otras emociones positivas. Ver películas divertidas, compartir tiempo con amigos, escuchar la música que nos gusta, tener actividades que nos resulten placenteras, hacer ejercicio, etc.. nos ayudará a fomentar nuestro buen sentido del humor.

Las expresiones faciales también inducen los sentimientos correspondientes, por lo que no solo tenemos que sonreír cuando estamos contentos, sino que tenemos que sonreír para estar contentos. Y podemos recordar lo que decía Benjamin Franklin: “La felicidad humana no es producto de los grandes acontecimientos de la vida, sino de las pequeñas vivencias cotidianas”.

Mª Ängeles Muñoz

Psicóloga

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