El niño interior

“En el fondo de todo adulto yace un niño eterno, en continua formación,

nunca terminado, que solicita cuidado, atención y educación constantes.

Ésta es la parte de la personalidad humana que aspira

a desarrollarse y a alcanzar la plenitud”.

 Carl Gustav Jung

En psicología el niño interior es un concepto simbólico, con él se apela al niño que todos llevamos dentro, ese niño que puede alegrarse profundamente o maravillarse ante las cosas más pequeñas.

Sabemos que todo niño nace en un ambiente social, económico y emocional único al igual que tiene unas características genéticas heredadas. Además es educado de una determinada manera y todo niño vive acontecimientos significativos como pueden ser sufrir una enfermedad tanto suya como de alguien de la familia, dolor, accidentes, cambios de residencia… y mucho más. Esto hará que incluso, teniendo hermanos, cada niño sea único y cada infancia también.

Cada persona  grabó cómo se experimentó a sí mismo, a los demás y al mundo cuando era niño y qué hizo para adaptarse a las experiencias vividas, una forma de actuar que se trae hasta el adulto en que se convierte. Las heridas sufridas en el alma infantil llegan hasta la edad adulta condicionando ésta y dependiendo de su gravedad son más o menos limitadoras.

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En el niño interior se encuentra la fuente de la creatividad, el disfrute de la vida, el darse cuenta de aquello que nos gusta y divertirse con ello, creando realidad con los pensamientos. Cuando un adulto es expresivo, afectuoso, egoísta o juguetón está expresando su niño interno, cuando conecta con la intuición, cuando se intenta conseguir aquello que se desea, cuando hay ocasión de divertirse también se está manifestando el niño interior. Este niño también se activa ante un jefe, cuando se está enfermo y se depende de otros, también en él se manifiestan la soledad, la ira, la frustración, en el niño interior están, tanto la parte buena y positiva como los traumas vividos y no superados.

Contactar con el niño interior y sanar sus heridas es un trabajo profundo a realizar de forma segura y para ello recurrir a un profesional como el psicólogo es la mejor opción, a través de la terapia ponemos en orden nuestra historia de vida, como dice Edith Sullwold: “El arquetipo del niño interior puede aportar ilusión y esperanza a nuestra historia personal” .

Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz”.  

Tom Robbins

Mª Ángeles Muñoz Roldán

Psicóloga