El dolor tiene una función adaptativa, cuando nos hacemos daño la zona herida envía un mensaje muy rápidamente al cerebro, la persona empieza a ser consciente del daño que se ha hecho y empieza a sentir dolor y esto hace que apartemos la zona afectada para evitar más daño, busquemos un sitio protegido para descansar y eliminemos o reduzcamos las actividades y compromisos habituales. Todo ello permite que el tejido se cure, y que uno vuelva gradualmente a las actividades normales.

Pero cuando hablamos de un dolor crónico o mantenido con el tiempo, como es el caso de ciertas enfermedades, como por ejemplo la Fibromialgia, la táctica de descanso y reducción de las actividades habituales no produce ningún alivio y puede que el dolor sea más fuerte. ¿Por qué? Porque los mensajes que llegan al cerebro desde los músculos, piel, ligamentos y órganos internos, son sólo uno de los ingredientes para determinar el dolor y el sufrimiento. Existen otros factores que también influyen en el dolor.

Los mensajes que suben al cerebro se ven afectados por mensajes que bajan del cerebro. Los científicos ven ahora el dolor como un mecanismo muy parecido a una puerta, que según se abra o cierre, puede influir en la cantidad de mensajes nerviosos que llegan al cerebro para que éste los interprete.

Por ejemplo si alguien se pilla un dedo, el dolor que experimentará y las asociaciones que hará posteriormente, se verán afectadas por la situación en que esté: Si iba a recoger un gordo de lotería, si iba al dentista a que le mataran un nervio, si estaba cuidando a un hijo, gravemente enfermo.

Los factores que influyen en los niveles de dolor o abren la puerta son de tres clases, los factores físicos, es decir, la lesión producida, la cicatrización, el mal funcionamiento de los sistemas muscular o arterial, la tensión muscular. Losfactores emocionales, que pueden ser provocados por el mismo dolor o por otros acontecimientos de la vida diaria, como estar preocupado, enfadado, deprimido. Y los factores mentales, cómo atender al dolor, estar aburrido debido a que hemos reducido ciertas actividades por causa del dolor, y lo que pensamos del dolor.

¿CÓMO REDUCIR EL DOLOR? Controlando los factores físicos conmedicamentos, calor, masajes, reducir la tensión muscular. Controlando los factores emocionales: calma y relajación, reduciendo la ansiedad y la depresión. Y los factores mentales con distracciones, centrar la atención por ejemplo, en el ambiente, fuera del propio cuerpo.

Mediante la psicoterapia podemos aumentar la capacidad de control sobre el impacto del dolor y sobre el funcionamiento físico, intentar cambiar los hábitos como, reducir el consumo de medicamentos, aumentar la actividad física y reducir la interferencia del dolor sobre las actividades sociales, familiares y laborales; mejorar las habilidades sociales. Realizar un afrontamiento positivo del dolor se consigue manejando el dialogo interior negativo, lo cual poco a poco va a cambiar nuestra actitud ante el dolor y la vida, y aprender a generar pensamientos positivos y ser más tolerantes con nosotros mismos. También nos puede ayudar a expresar directamente las necesidades y deseos sin anteponer el dolor.

Además de reducir el impacto psicológico del dolor hay que trabajar las emociones negativas (ansiedad, depresión) generadas por la falta de reconocimiento de la fibromialgia como enfermedad, es decir, las dificultades en conseguir un diagnóstico (en torno a los 3 años de peregrinaje de médicos) y ser considerados como “psicosomáticos”, la inexistencia de una prueba objetiva de daño, y la falta de reconocimiento de la familia como una verdadera enfermedad.