“El dolor es para la humanidad un tirano más terrible que la misma muerte”
Albert Schweitzer

Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por el dolor musculo-esquelético generalizado. En la fibromialgia se perciben como dolorosos estímulos que habitualmente no lo son. Otros síntomas son la rigidez generalizada, sensación de inflamación y hormigueo.

El dolor tiene una función adaptativa, cuando nos hacemos daño la zona herida envía un mensaje muy rápidamente al cerebro, en ese instante somos conscientes del daño y comenzamos a sentir dolor y esto hace que, cuidemos la zona afectada para evitar más daño, busquemos un sitio protegido para descansar y eliminemos o reduzcamos las actividades y compromisos habituales. Todo ello permite que el tejido se recupere, y que podamos volver gradualmente a las actividades normales.

Sin embargo, la fibromialgia es un dolor crónico, la táctica de descanso y reducción de las actividades habituales no produce ningún alivio y puede incluso que aumente  el dolor.  Los mensajes que llegan al cerebro desde los músculos, piel, ligamentos y órganos internos, son sólo uno de los ingredientes para determinar el dolor y el sufrimiento.

Aún no se conoce la causa de esta alteración aunque se piensa que hay varios factores relacionados.

Los factores que influyen en los niveles de dolor son de tres clases

Los factores físicos, es decir, la lesión producida, la cicatrización, el mal funcionamiento de los sistemas muscular o arterial, la tensión muscular.

Los factores emocionales, que pueden ser provocados por el mismo dolor o por otros acontecimientos de la vida diaria, como estar preocupado, enfadado, o deprimido.

 Y los factores mentales, cómo atender al dolor, estar aburrido debido a que hemos reducido ciertas actividades por causa del dolor, y lo que pensamos del dolor.

Existen otros factores que también influyen en el dolor, de hecho, los científicos ven ahora el dolor como un mecanismo muy parecido a una puerta, que según se abra o se cierre, puede influir en la cantidad de mensajes nerviosos que llegan al cerebro para que éste los interprete.

Tratamientos más empleados

En la actualidad los tratamientos más empleados  son el farmacológico, el ejercicio físico y la terapia psicológica. El objetivo principal del tratamiento es mejorar los síntomas, principalmente el dolor, para conseguir una mejor calidad de vida en estas personas.

 La psicoterapia

Mediante la psicoterapia podemos aumentar la capacidad de control sobre el impacto del dolor y sobre el funcionamiento físico, intentar cambiar los hábitos como: reducir el consumo de medicamentos, aumentar la actividad física, reducir la interferencia del dolor sobre las actividades sociales, familiares y laborales y mejorar las habilidades sociales. Realizar un afrontamiento positivo del dolor se consigue manejando el dialogo interior negativo, lo que poco a poco va a cambiar nuestra actitud ante el dolor y la vida, aprender a generar pensamientos positivos y ser más tolerantes con nosotros mismos. También nos puede ayudar a expresar directamente las necesidades y deseos sin anteponer el dolor.

Además de reducir el impacto psicológico del dolor hay que trabajar las emociones negativas (ansiedad, depresión) generadas por la falta de reconocimiento de la fibromialgia como enfermedad, es decir, las dificultades en conseguir un diagnóstico (en torno a los tres años de peregrinaje de médicos) y ser considerados como “psicosomáticos”, la inexistencia de una prueba objetiva de daño y la falta de reconocimiento de la familia como una verdadera enfermedad.

“El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro”.
Concepción Arenal

Mª Ángeles Muñoz Roldán

Psicóloga

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!
Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter