Comer conscientemente

 

“Lo importante no es lo que se come, sino cómo se come.”

Epícteto

La comida es algo necesario para nuestra vida, sirve para la construcción de nuestro cuerpo y nos da la energía que requerimos. En nuestra cultura la comida es una actividad social muy importante, en torno a ella se celebran los mayores acontecimientos vitales como cumpleaños, bodas, fechas especiales y también es una actividad muy utilizada para hacer negocios y transacciones.

A todos nos gusta comer, sin embargo, en nuestro día a día, las prisas, la rutina, la pereza e incluso el aburrimiento, hacen que no seamos conscientes de ese acto que debería ser apreciado y valorado en su justa medida. ¿Te has parado a pensar si cuidas tu forma de comer?…

A veces comemos sin darnos cuenta de lo que nos metemos a la boca, sin saborear realmente, e incluso en muchas ocasiones si no fuera así, podríamos percibir que algunas cosas que pensamos que nos encantan no nos gustan tanto como creemos y también puede ocurrir a la inversa, seríamos conscientes de que a veces comemos sin hambre, por ejemplo, cuando picoteamos entre comidas o comemos demás sin escuchar las señales de nuestro cuerpo.

El nexo de un hijo con su madre continúa después del nacimiento a través del alimento que ésta genera de su propio cuerpo, en él se encuentran todos los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del recién nacido, además de los beneficios añadidos para su sistema inmunitario y salud a largo plazo. Desde ese momento la alimentación se convierte en algo no solamente físico sino también emocional, por ello entre otras cosas, la alimentación ha servido para llenar esos estados alterados o conflictivos emocionalmente. Cuando se está ansioso, comer suele ser una vía para calmar esa ansiedad, darnos cuenta de las emociones que sentimos cuando tenemos esa necesidad compulsiva de comer nos puede ayudar a no llenarnos de comida.

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Comer de forma consciente forma parte de la experiencia que propone el Mindfulness: vivir  con conciencia o atención plena  la experiencia presente.   Implica que empecemos a darnos cuenta de lo que comemos, haciendo que ese momento sea mágico y nos una con la vida. Poner en los alimentos todos nuestros sentidos, comenzando por verlos, olerlos, tocarlos, sentir su sabor, involucrando también a nuestro oído creando un espacio tranquilo, armonioso y agradable para convertir ese momento en una buena experiencia. También cuando aprendemos a comer de manera consciente dejamos de necesitar otras dietas restrictivas, ya que al escuchar a nuestro cuerpo este se convierte en nuestra mejor guía.

Valorar este acto, pasa por comer con reposo, respetando esos minutos que pueden servirnos de pausa y desconexión del estrés cotidiano, esto no es otra cosa que respetarnos a nosotros mismos y respetar y agradecer los alimentos que tenemos y de los que otros pueden carecer.

Prueba a cerrar los ojos mientras comes un bocado de ese plato que habitualmente puede pasar desapercibido haciendo del acto de comer un ritual, satisfaciendo esa necesidad de nuestro cuerpo. Ser consciente tanto de tus sensaciones físicas, como de tus emociones, hará que te sientas libre de elegir cuándo comer y cuándo dejar de comer”.

 

“Una comida bien equilibrada es como

una especie de poema al desarrollo de la vida.”

Anthony Burgess

Mª Ángeles Muñoz

Psicóloga