Este término fue utilizado inicialmente por el etólogo Konrad Lorenz (1966) para describir los ataques que realiza un grupo de animales que se siente acosado o amenazado ante la presencia de un depredador potencialmente peligroso. Posteriormente, en 1972 un médico sueco, Peter Paul Heinemann, observando el comportamiento de niños fuera de las horas de clase, tomó prestado el término de Konrad Lorenz, para describir las conductas destructivas que presentaban algunos pequeños grupos de niños dirigidas, la mayoría de las veces, contra un niño solo.

Leymann y Gustavson (1984) introducen el concepto de mobbing para describir una conducta similar en el medio laboral, que lleva mucho tiempo produciéndose en todas las culturas. Es decir, cuando la violencia se ejerce esencialmente a través de comportamientos sin agresión física y se basa en comportamientos frecuentes de violencia psicológica de forma sistemática hacia un trabajador, durante un tiempo prolongado se habla de mobbing. En el mobbing siempre hay dos partes implicadas (acosador/es y víctima/s), una asimetría de poder entre las partes (la fuerza física, la antigüedad, la fuerza del grupo, la popularidad en el grupo o el nivel jerárquico, etc.), emisión de conductas violentas psicológicas (los superiores no le dejan expresarse, ignoran su presencia, critican su trabajo, sus decisiones son cuestionadas, ocultan sus habilidades, informan mal de su presencia y dedicación, minimizan sus logros, circulan rumores falsos sobre la persona, le miran con desprecio, exageran sus errores, le gritan o regañan en voz alta…), duración de la interacción nociva en torno a los 6 meses, y consecuencias negativas sobre las condiciones de trabajo antecedentes al mobbing.El mobbing es una situación que evoluciona a lo largo del tiempo. Comienza de forma repentina, con un cambio brusco en la relación, produce en la víctima confusión, éste se pregunta el por qué intentando encontrar la causa y aparecen sentimientos de culpa y vergüenza. Este primer cambio suele venir motivado por envidia, celos, rivalidad, promoción de la persona o sentimiento de amenaza porque llega alguien nuevo. El estrés por el efecto del mobbing tiene consecuencias devastadoras. Lo más común es que la persona desarrolle problemas de estrés, ansiedad, trastornos del sueño, hipervigilancia, cambios en la personalidad, problemas en las relaciones, depresión y puede llegar al suicidio, contribuyendo a acrecentar la mala imagen de la víctima. El desenlace suele ser el despido, la baja voluntaria o el traslado a otro departamento.

Estrategias de superacion del mobbing
Hacer frente al mobbing conlleva un esfuerzo personal importante para recuperar la autoestima y la autoconfianza. A continuación se proponen algunas estrategias que pueden ser útiles para superarlo:· Identificar el problema del mobbing, informándose y formándose sobre el tema.

· Documentar y registrar las conductas de acoso de que se es objeto lo antes posible.

· Hacer públicas las conductas de acoso que se reciben en la intimidad y en secreto, y comunicarlas a los compañeros, jefes, directivos, asesores, familiares y amigos.

· Llevar a cabo la desactivación emocional que consiste en reconocer, analizar, confrontar y desmontar los mecanismos de defensa como la introyección (autoinculpación) y la negación, evitando reaccionar con ataques.

· Controlar y canalizar la ira y el resentimiento (la ira es la aliada del acosador).

· Afrontar y responder a los comportamientos y calumnias del acosador, de manera asertiva, es decir, sin pasividad ni agresividad.

· No desarrollar sentimientos de culpa ni de vergüenza ante este afrontamiento con el acosador.

· Proteger los datos, documentos y archivos del propio trabajador, desconfiando de las capacidades manipulativas de los acosadores.

· Evitar el aislamiento social, relacionándose socialmente y haciendo actividades de ocio.

· No intentar convencer o cambiar al acosador.

· No caer en la inhibición, ni en la paralización, hablar del acoso y expresar las emociones (risa, llanto) que sus conductas provoca.

· Incrementar la capacitación profesional y mantenerse actualizado, realizando cursos de formación y reciclaje.

· Solicitar ayuda médica, psicológica y legal, para diseñar el plan terapéutico con medidas de prevención, tratamiento farmacológico, baja laboral, etc., y el abordaje jurídico.

· Ignorar al acosador como forma de liberación final.